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¿Te imaginas que alguna vez te toparas con tu doble? ¿Cómo reaccionarías? Algo similar es lo que plantea Francisco Herrero Ibáñez en su novela Prisioneros del mal. Solo que él te invita a viajar hasta el siglo XVII para conocer tan curiosa coincidencia…

¿A que te gusta conocer curiosidades de las novelas de nuestros autores? Hoy te traemos las de Prisioneros del mal, la nueva novela de Francisco Herrero Ibáñez. Una curiosa coincidencia -un brutal parecido entre los dos protagonistas- te sumergirá en la Córdoba del siglo XVII para vivir una trepidante aventura con dos personajes que son como dos gotas de agua en lo físico, y muy dispares en cuanto a su extracción social. Uno, noble y el otro, un bandolero… Así que te dejamos con el autor para que te cuente más acerca de esta novela:

PRISIONEROS DEL MAL Francisco Herrero Ibáñez Ediciones lacre“La idea de la novela surgió en mi mente cuando leí que en Córdoba sucedió el motín del pan en el año 1652. Leí que existió un noble, Diego de Córdoba, uno de los personajes que incorporo a la novela, que había sido parte fundamental para que se solucionase el levantamiento gracias a que era muy querido por la población, que se había rebelado ante la hambruna. Un nombre por su posición social y también por su corazón. Entonces es cuando surge en mi mente crear un personaje antagonista a Diego, y me viene a la cabeza crear un personaje ficticio, un sosia que es Cara de Ángel, el bandido que es la antítesis del noble. Creo, por tanto, a dos personas que son idénticas físicamente, algo que es la base de mi novela y fundamental en el desarrollo de la trama. A partir de ahí, hago una investigación lo más exhaustiva que puedo sobre la moneda de la época, la vestimenta, las fuerzas del orden, las armas que se utilizaban, etcétera. Investigo el personaje de Diego de Córdoba, averiguo como se llaman sus padres y con el argumento ya en mi mente, me pongo a escribir. Me informo con toda la rigurosidad posible de los hábitos y comportamientos del bandidaje que ya se daba en esa época y prosiguió siglos posteriores.

Con este cóctel en mi mente ya escribo lo que es una novela histórica con tintes de novela negra y de intriga. La historia fluye en mi mente con bastante rapidez y la plasmo en papel en menos de un año.

Curiosidades, por ejemplo, es que he estado en Córdoba capital, pero nunca he estado en la zona donde lo ambiento, en la Sierra Morena, por lo que para la descripción de los parajes naturales me tengo que documentar en diversas webs de Internet en las que indago cuál era la vegetación predominante en este sitio y en esa época. También algo importante y curioso es que consigo confirmar que por esta época en la Sierra Morena había lobos, algo que es importante en el desenlace final de la obra”.

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