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El robo de San Valentín, de José Antonio Borrás Delgado, es una bendita locura donde nada es lo que parece y todo es lo que es. Una de esas deliciosas novelas que, de cuando en cuando, aparecen en el mercado y a la que apetece hincarle el diente. Le hemos pedido a su autor que nos cuente alguna curiosidad sobre ella, su proceso de creación, anécdotas, etc. Éste es el resultado:

“Es curioso que una de mis últimas novelas sea la primera en publicarse. Seguramente ha de ser así. Algún motivo tendrán las musas para que ocurra de esta manera y no en el orden cronológico.

El Teniente Euclides Martín es un buen amigo, al que quiero y detesto a partes iguales. Me divierto y me enfado con él. Seguramente la irritación supere las risas, pero es mi amigo, qué le voy hacer. No ha dejado de asombrarme en estos últimos treinta años que lo trato. Escribir todas las anécdotas es imposible y aunque he escrito un segundo libro con él de protagonista, me han quedado anécdotas suficientes para seguir con la saga. Mi amigo es una fuente inagotable.

El robo de San Valentin José Antonio Delgado BorrásLas otras historias, en un grado u otro son reales. Las he unido en esta novela con toda la información que tenía de las diferentes fuentes. Creo que la mezcla ha dejado un buen sabor de boca.

Las historias se cruzan por los azares de la vida. Historias cotidianas, de las que vemos cada día en las noticias, inocentes que penan por errores ajenos, hombres que maltratan a sus familias de una forma u otra, crédulos que están dispuestos a defender la última cosa que se les cruza por delante, pillos que se aprovechan de la inocencia y la estupidez de los demás. Algunas víctimas que padecen las insensateces ajenas y locos, siempre algún loco que nos llena la cabeza de pájaros con sus ínfulas y sus fantasías.

La tragedia se puede superar por muy dura que sea. Mis amigos lo hicieron después de perder a sus hijos, aunque su dolor perdurará por siempre. La verdad suele salir a la superficie, aunque tarde en muchas ocasiones, especialmente para el que padece la injusticia. Y los hombres necesitamos creer en algo aunque generalmente sea un tanto imposible de concebir como una verdad. Pero así llevamos miles de años, creyendo en historias. Como no lo había de hacer el bueno de Badillo.

El robo de san Valentín no es una historia imposible, mucho de lo narrado es cierto, casi todo ha pasado en diferentes lugares y a personas que no se han llegado a conocer, existencias que en la realidad no se cruzaron. Sólo yo me cruce con ellos en algún momento de nuestras vidas. Posiblemente no se conocerán nunca y no seré yo el que les presente”.

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