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La estupidez es incurable. Y cuanto más tiempo pasa, es más evidente. José María Vida se percató de este detalle hace ya tiempo y decidió plasmar sus impresiones al respecto en una novela que no tiene desperdicio. Por eso le hemos pedido que nos relate cómo fue el proceso de creación de la misma. Tampoco tiene desperdicio.

Así que, que sea él mismo quien te explique cómo fue dicho proceso creativo:

“Entre otras razones, confieso que comencé a escribir Tratado sobre la estupidez incurable con el objetivo de auto-infligirme una suerte de exorcismo personal. Sin otros elementos purificadores a mi alcance, fueron el esperpento y el humor quienes hicieron las veces de ensalmo en la pretendida terapia literaria que puse en marcha. Mi pretensión no era otra que alejar la insoportable idea que anidaba dentro de mí de que la estupidez, en sus infinitas manifestaciones, se había hecho con el timón que fijaba el rumbo de la sociedad, errante y suicida, en la que me tocaba vivir. Necesitaba, a toda costa, relativizar los riesgos que implicaba existir en un espacio ganado por la estupidez al sentido común. Eran tiempos descorazonadores en los que coincidía, sin peros que valgan, con cada una de las leyes fundamentales que el italiano Carlo Cipolla formuló en 1988 en su famosa Teoría de la estupidez.

jose-maria-vida-tratado-sobre-la-estupidezSi tienes la sana curiosidad de conocer si llegué a conseguir mi noble propósito, debes saber que el intento resultó completamente en vano. En la actualidad, publicada ya la novela, sigo pensando de idéntica manera que entonces: cada día que pasa aumenta el volumen de estupidez por metro cuadrado en nuestro pequeño planeta.

Para consuelo de ingenuos y optimistas, les diré que estoy probando una nueva terapia que apunta maneras: la llamo “Sociopatía selectiva”; confío en que funcione mejor que el dichoso exorcismo.

De la narración ¿qué puedo opinar siendo el padre de la criatura? Desde luego, no esperes encontrarte con un texto tibio ni políticamente correcto; nada de eso. Mi parecer es que la trama dibuja una crítica social que rezuma “mala leche” por cada una de sus páginas. En cualquier caso, creo que es justo que sean los lectores quienes hagan las valoraciones que correspondan. Lo que sí te recomiendo, de manera encarecida, es que si te ven reflejado en cualquiera de los personajes, sin dilación acudas en busca de ayuda especializada. ¡Créeme que la necesitas!

Sólo me resta invitarte a sumergirte en las entrañas de Tratado sobre la estupidez incurable si la vida te concede un poco de tiempo para dedicar a la reflexión y al humor. Espero que disfrutes tanto del relato como yo he disfrutado escribiéndolo”.