Etiquetas

, , , , , ,

A Guillermo Pascual la crisis le permitió disfrutar de la escritura, hasta entonces una afición de medianoche. Egnativs fue un placer que disfrutó de principio a fin. Y eso que un día vio volar por los aires las páginas de la libreta en la que escribía aspectos relacionados con la novela. ¿Que cómo ocurrió eso? Ésta y otras anécdotas nos las relata el mismo autor a continuación.

“Imagino que me habrá ocurrido lo que a la mayor parte de las personas a quienes nos entusiasma escribir Historia e historias, pero nunca hemos encontrado tiempo para dedicarnos a ello de manera sobria, serena y seria. El declive en nuestra monótona actividad laboral consiguió que me enfrentara a esta pasión, que hasta ahora mantenía como una afición de medianoche. Y no es que deteste mi trabajo, al contrario, lo disfruto tanto o más que escribir, pero ese es otro cantar. Así pues, con la famosa crisis, lo que yo he ganado ha sido tiempo.

Novela Egnativs Guillermo Pascual Sello LacreEn fin, la verdad es que la mayor parte de la novela la he escrito en los parques infantiles mientras mis hijos disfrutaban en los toboganes y columpios; con las piñas y las hormigas. Yo los vigilaba con un capuchino para llevar, libreta (eso sí, de cuadritos), bolígrafo y tiempo. También en la playa, con los mismos medios y obligaciones, pero en una hamaca y a la sombra, que mola más. Por eso, el tiempo ha sido mi mayor descubrimiento y, en este caso, también un aliado para poder garrapatear esta historia.

Una anécdota (no sé si divertida) ocurrió cuando, en un descuido, los niños del parque arrancaron las hojas del cuaderno e hicieron con ellas avioncitos de papel. Sin embargo, cuando vi que todas aquellas notas y párrafos estaban unos desperdigados y otros surcando el aire del parque, no me enfadé ni los reñí. Solo sonreí y pensé: “Bueno, tengo tiempo para volver a escribirlo”

Homero, Livio, Virgilio, Cervantes, Shakespeare, Quevedo, Voltaire, Wilde, Poe, Lorca, Gala (y todos los demás que no caben…). Es como si los escritores a quienes admiro hubieran vuelto a mí con sus ingeniosas historias y me dijeran: “¡Venga, hombre! Ahora tienes tiempo”. Me he sentido muy a gusto redactando esta historia y me siento muy a gusto escribiendo las que estoy desarrollando. Nunca más me volverá a faltar tiempo para ello. Eso seguro”.