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Extremadura es una tierra llena de leyendas y de misterios. Esa hermosa desconocida atesora tantas riquezas como huellas por inspeccionar, rincones por descubrir, lugares por recorrer. Silenciosa y diversa a la vez, Benito Arroba Martín ha elegido esta tierra que ama tanto para encontrar El supremo Atanor; la única forma, para él, de encontrar el amor…

Quién mejor que el mismo Benito Arroba Martín para contarte el porqué de esta novela, de dónde sale el argumento. Y te darás cuenta de que, como fuente que son sus páginas, en ellas ha vertido muchas lecturas antes de dar forma a la que es su primera incursión en el género histórico:

“Mi hermano mayor era devorador entusiasta de las historietas gráficas que se publicaban en nuestra infancia; por él, por la enorme curiosidad y la atracción que despertaron en mí, aprendí a leer antes de ir al cole con los tebeos del Capitán Trueno, el Jabato o el Guerrero del Antifaz, que antes que a nosotros ya habían encandilado a mi padre; luego llegaron Ibáñez y sus secuaces, poco más tarde Marvel y D.C. Cómics…

El supremo Atanor Benito Arroba Martín Ediciones LacreMerced a toda aquella vorágine de fantástica imaginación descubrí el atrayente terreno de la aventura, y se abrió ante mí un universo maravillosamente concertado por mundos desconocidos donde las grandes gestas, la magia, el amor, la amistad y el altruismo, solían prevalecer –luego de arduas luchas o fatigosos trabajos- por encima de la cobardía, la traición, la ambición y la maldad. Adelantar un pie obliga al otro a imitarle, o a ponerse a su par, y el siguiente paso me llevó a devorar cuantos libros de mitología clásica caían en mis manos, llegándome a sentir felizmente hechizado por las fascinantes hazañas de Hércules, Ulises o Perseo, y particularmente por ese mundo donde héroes, dioses, hombres y semidioses conviven…y luchan.

El tercer paso me llevó a disfrutar con la lectura de cuantas obras se situaban a mi alcance, ya fueran narrativas, líricas o dramáticas, y a hacer mis primeros pinitos en el terreno de la creación literaria.

El Supremo Atanor se alimenta, básicamente, de los posos resultantes de aquellas primeras lecturas y sus aderezos: la pasión por los lances que estimulan las emociones, la atracción por el misterio y la magia, la admiración hacia las grandes hazañas y sus héroes,  el atractivo encanto de la sempiterna lucha entre el Bien y el Mal, el ansia de poder…aunque mis intenciones siempre fueron desarrollar la presente obra en un terreno tan cercano que pudiera parecer real o, incluso, familiar: Por ello, y una vez trazadas las líneas básicas de la novela, me hice las siguientes preguntas:

¿Por qué no habría de ser la Extremadura del S.XVI un marco apropiado para la búsqueda del más maravilloso de los hornos alquímicos? ¿Por qué no, si por sus hermosas serranías corren -como el agua del deshielo- leyendas, mitos, embrujos, fábulas y cuentos que empapan sus fértiles terrenos y forman parte de su acervo popular? ¿Por qué no, cuando el Real Monasterio de Guadalupe se hallaba en todo su esplendor en la citada época, se mostraba como terreno floreciente para la industria de los libros, y todavía despierta y conduce nuestra imaginación hacia pasajes angostos y cubículos secretos? ¿Por qué no, teniendo en cuenta que el de Yuste fue elegido por Carlos V para su retiro postrero y los castillos extremeños mantienen esos aromas solemnes, arcanos, señeros, recios y mágicos que remiten a gloriosas épocas pasadas? ¿Por qué no trasladar el ancestral pulso de Dioses y Demonios a parajes que, como señala fray Dositeo de Logrosán, “bien cierto ha de ser que Dios, cuando resolvió darle forma y entero cumplimiento a la magnífica concepción de su Creación, hubo de dedicar particular diligencia y escrupulosidad a la obra de estas tierras extremeñas”? ¿Por qué no…?

Pues sí. Y después de responderme afirmativamente, todo fue más fácil: me puse a escribir”.