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Pincelito, la nueva novela de José Antonio Muñoz Grau, está causando sensación. Uno de los más sádicos y repugnantes sicarios de la Guerra Civil se pasea por sus páginas con total impunidad. La que, incluso pasado el tiempo, parece protegerle ya que, como te va a contar el mismo autor, algunos testigos de la época todavía se negaron a hablar con él “por miedo”. ¿Estremece o no? No te pierdas las curiosidades de esta novela, que merecen la pena. Las narra el mismo José Antonio Muñoz Grau.

“Mi investigación para la novela Pincelito se inicia a raíz de distintas noticias que encontré en diferentes medios de comunicación. Antonio Cosme Velasco, alias, Pincelito, la persona de esas noticias, era hijo de Ramón Velasco Cases, el protagonista de mi novela; le cambian los apellidos, seguramente, para que nunca le relacionarán con su padre.

Pincelito José Antonio Muñoz Grau Ediciones LacreEncontré documentación en México, en Madrid, en los archivos estatales, pero, sobre todo, a partir de los testimonios de personas que aún vivían y viven; algunas, como es el caso de Manuela Poveda Ros, que entrevisté en Francia y abre la novela con una frase sobre Pincelito, murió tres semanas después. En las entrevistas, el llanto y la voz quebrada fueron una constante. Incluso encontré personas que se negaron a hablar por miedo todavía.

Ramón Velasco nace en Benejúzar, Alicante, pero Pincelito nace en Orihuela, una ciudad “sotánica y satánica”, como escribió Neruda, donde comete su primer y último crimen, un torero en el día de la corrida… En la novela se desvela qué relación tuvo en todo ello el Teatro Circo, la cantante Celia Gámez y su revista “Las Leandras“; qué ocurre esa noche para que un “aperador”, que arreglaba aperos de labranza, se convirtiese en uno de los criminales más temidos de la Guerra Civil; por qué en su pueblo, Benejúzar, se temía más a su banda que a él.

La novela desvela cómo se vivía el miedo en los pueblos de la Vega Baja, especialmente, en Redován y Orihuela. Cómo era todo ese proceso hasta que las familias de sus víctimas las encontraban. Qué relación va a tener su historia con el intento de la toma de Alicante para liberar a José Antonio Primo de Rivera. Cómo eran “sus paseos y sus sacas”.

Pincelito llegó a convertirse en un sicario que cobraba por “solucionar” cualquier problema, incluso de faldas. Fue espectacular su “Camino de Damasco”, su Camino de Chinchilla a Gerona, su proceso de conversión a la Iglesia Católica, involucrando a todas las instituciones franquistas de esa ciudad, incluso al Obispo Josep Cartañá.
Incluso tenía una manera particularmente humillante de terminar “los paseos y las sacas” en las que participó.

Eso sí, ya para finalizar, he de decir que a Pincelito sólo le pudo “su bragueta”.