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Hay historias que emocionan desde la primera línea. Son esas historias escritas desde las tripas del escritor; historias que salen solas porque las conoce, sabe cómo contarlas. Sólo necesita saber el cómo y el cuándo. Para José María García Jericó, el cuándo es ahora, y el cómo, La mina, una historia que es toda una oda a la lucha y a la búsqueda de la felicidad, entre otras muchas cosas.

Asturias, siempre Asturias. ¡Cuántas historias las de esta tierra, que une la negrura de sus entrañas y el ardor de sus gentes cuando luchan por lo que consideran justo, por lo suyo! Como ocurrió en 1934. Episodio que la historia ya se ha encargado de analizar y contar con creces, de cómo el incendio en su cuenca minera fue sofocado a sangre y fuego por un ejército en el que los ánimos ya estaban demasiado caldeados.

La mina José María García Jericó Ediciones LacreÉste es el punto de partida del protagonista de La mina, de cómo comenzó a foguearse en el duro oficio de arañar las profundidades de la tierra; la historia de un joven que cambió las paredes del convento seminario de Las Caldas de Bayesas por las oscuras paredes de la mina, mientras se afanaban en sacarse unos estudios de ingeniería de minas; la de una persona a la que la Guerra Civil atrapó, como a tantos otros millones, y en la que colaboró con los servicios secretos del bando nacional; la de una persona que vio la vida pasar hasta alcanzar la década de los cincuenta con una única obsesión: encontrar el cariño que tanto echó de menos en su infancia.

José María García Jericó rememora en esta novela una historia que le es muy familiar. Una historia que te llegará al alma y que, como te decíamos antes, es todo un canto a las ganas de vivir, de luchar, de buscar la felicidad. Una de esas historias a la que, en cuanto la leas, no podrás decir que no. No podrás.