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Jesús Valentín García se ha empapado de leyendas, de historias relacionadas con bandoleros. El cesto del bandolero es una novela redonda que cuenta muchas cosas acerca de estos personajes. Y las cuenta porque ha manejado mucha documentación para dar forma a la idea que tenía en la cabeza al respecto. Y ha decidido contarte cómo fue el proceso de creación de dicha novela en estas Curiosidades Lacre.

El cesto del bandolero es una novela muy distinta a mis dos anteriores, Saudado y Todas las verdades sobre el coleccionista. En ella trato de incluir la historia de una pasión adolescente que se vuelve imposible e inolvidable en una novela de viajes y aventuras, todo enmarcado en una época que lo permite, un tiempo donde aún existían lugares por explorar, mundos por construir y la eterna lucha de clase. A pesar de haber resultado mi novela más laboriosa, realmente aprendí y disfruté mucho escribiéndola. La familia del protagonista vive de la cestería, por lo que estuve obligado al conocimiento de esa labor para poder describirla. Me ayudó el visionado de viejos programas donde personas mayores, toda una vida de artesanos, describían materiales y procesos. El pueblo donde crecen los protagonistas es inventado, mezcla de varios que conozco. Lo sitúo entre Sevilla y Córdoba, y para no perderme diseñé y dibujé el mapa de sus calles con las localizaciones de los escenarios que aparecen.

El cesto Del Bandolero Jesús Valentín García Ediciones LacreMe enfrenté por primera vez a una trama histórica en mi primera novela, pero en aquella ocasión se limitó a un flashback con una trama paralela, sin que aparecieran en ella demasiados personajes históricos. En ésta me entretuve sobre todo en la elección y el tratamiento de los que aparecen, que ahora son bastantes. Rellenar lagunas no documentadas de sus existencias y poblar sus mentes de reflexiones es trabajo delicado si se necesita ser fiel a lo documentalmente ocurrido y a las decisiones que en vida sabemos que ellos tomaron. En ese sentido me satisface el trabajo sobre todo con Tragabuches, William Clark y el enfoque dado a la figura de Joaquín Murrieta, tantas veces novelada quizás por ese halo de misterio que la envuelve, lo que da un mayor juego a la hora de escribir puesto que no es fácil atribuir situaciones creíbles que no distorsionen su papel en la Historia a personajes de los que se conoce demasiado.

Me sorprendió encontrarme circulando por internet algunos de los textos que aparecen en mi novela, como el Compendio anatómico, escrito en 1785 por el Licenciado D. Juan de Dios López, o A Handbook for Travellers in Spain and Readers at Home, escrito por Richard Ford en 1845, personaje que toma cierta relevancia en la trama, donde se detalla la España del siglo XIX desde el punto de vista de un extranjero.

Así mismo, resultó laborioso conocer y comprender las costumbres y ritos del pueblo lakota, y no habría podido hacerlo sin la ayuda de Alce Negro y La Pipa Sagrada, libro escrito a su dictado. Me tuve que enfrentar a la necesidad de poner nombres a los personajes lakotas que aparecen en la novela. Para ello conté con la ayuda de los recursos que el Language Lakota Consortium pone a disposición de cualquier interesado tanto a la hora de nombrar como en transcribir fonéticamente, ya que, para mayor dificultad, el lakota tiene fonemas propios que no se corresponden a los nuestros”.